sábado, 15 de octubre de 2011

REPORTE DE LECTURA 2

Adiós papá


El padre medía un metro noventa de estatura, pesaba ochenta y dos kilos, y su pelo era espeso y de un rubio intenso, y justamente lo bastante ondulado para resaltar su atractivo; sus ojos eran azul cielo y estallaban llenos de vida y buen humor. Siempre se pasaba viajando en avión a California, Arizona, o Hawai, o incluso al extranjero, por motivos de trabajo, mientras que los niños se quedaban en casa cuidando a su madre. Todos los viernes por la tarde, volvía a la casa y entraba por la puerta principal, aunque estuviera lloviendo o nevando, el sol parecía brillar de nuevo cuando él nos dedicaba su gran sonrisa feliz.
Siempre decía:
¡Hala, venid a besarme, si me queréis de verdad!, mi hermano y yo soliamos escondernos en la puerta principal, y en cuanto oiamos su saludo, saliamos corrienso detras de él, nos apretaba con fuerza sobre su pecho y nos calentaba con sus labios con sus besos.
Los viernes mamá se pasaba todo el día en el salón de belleza, arreglándose el pelo y las uñas; y luego volvía a casa y tomaba un baño de agua perfumada, y después se maquillaba con delicadeza. Lo mas asombroso era que mi padre estaba convencido de que no se había maquillado, y pensaba que mamá era una impresionante belleza natural.
la palabra querer derrochaba en esa casa: me quereis, yo a vos os quiero mucho, me echais de menos, os alegra verte de nuevo en vuestra casa, besos y abrazos.
Siempre existía una palabra para expresar su cariño mutuamente.
Para ese entonces solo la familia tenía dos ñiños de nombre: Cristopher y cathy.
nuestro apellido era bastante raro, y muy dificil de aprender a escribir.Dollanganger. y como eramos todos rubios, color lino, tez clara, Jim Johnston, el mejor amigo de papá, nos puso de apodo " los muñecos de Dresde", porque decía que se parecian  a esas figuras de porcelana tan bonitas que adornaban las baldas de la rinconeras y repisas de las chimeneas.
Cuando los gemelos cumplieron cuatro años y Christopher catorce, Cathy acababa de cumplir los doce,y entonces hubo un viernes muy especial. Era el trigésimo sexto cumpleaños de papá y decidierón prepararle una fiesta para darle la sorpresa.

La mamá parecía una princesa de cuento de Hadas, Christopher se puso un traje elegante. los gemelos quedarón hermosisimos y Cathy bellisima. Todos estaban listos para recibir a su papá gritando: ¡Papá está a punto de llegar, llegará en coda de minutos,dense prisa!!!!
Dieron las cinco y pasaron y aunque seguiamos esperando,no veiamos el Cadillac verde de nuestro padre acercarse por la calzada en curva que conducía a nuestra casa.

Los invitados en el cuarto de estar, trataban de mantener una conversación animada, mientras mamá paseaba nerviosamente por el cuarto.Por lo general, papá llegaba a casa a las cuatro, y a veces incluso antes.

La historia continuará...........


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